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"La tecnología no puede entenderse aislada de la política" |
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Escrito por Rafael Rico Ríos
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Jueves, 16 de Mayo de 2013 10:14 |
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Carlos Eduardo Parra Falcón es Jefe de Operaciones del Proyecto Canaima en el Centro Nacional de Tecnologías de Información, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Innovación en la República Bolivariana de Venezuela.
Pero, por encima de este cargo público coyuntural, Carlos Parra es activista de la Comunidad de Software Libre. Para Carlos, en cualquier actividad profesional, hay una orientación política que le da sentido a todo lo que hace. Es de los que piensa que la tecnología tiene una poderosa carga política que muchos se empeñan en "neutralizar".
Actualmente, tiene la responsabilidad de liderar el Proyecto Canaima, el sistema operativo GNU/Linux del Estado venezolano, y trata de aportar su orientación política en este proyecto técnico. Es consciente que a muchos políticos les cuesta ver la importancia del Software Libre, en una sociedad donde cada vez más todos los procesos son controlados por software. Pero, al menos en su ámbito de acción, trata que su modelo de gestión logre crear conciencia en los técnicos sobre las implicaciones políticas de la tecnología en la llamada Sociedad del Conocimiento.
No es nada fácil romper con el control de los monopolios tecnológicos pero el contexto revolucionario que vive Venezuela, una comunidad de Software Libre muy activa y crítica y unos dirigentes que escuchan a estas comunidades, ha permitido alcanzar logros como el mismo Proyecto Canaima o el alto porcentaje de penetración del Software Libre en toda la administración pública venezolana.
A Carlos, con su mirada Caribe, alma rebelde y pensamiento comunista, le encanta cantar Oh Bella Chao, hablar de tecnología y, sobretodo, de política. En esta entrevista nos explica cómo el Proyecto Canaima va mucho más allá que un proyecto tecnológico. Reflexiona sobre el Conocimiento Libre, Software Libre y Socialismo y cómo se relaciona la creación de software con la propiedad de los medios de producción.
Para situarnos, ¿qué es Canaima y cuál es su objetivo?
Canaima nació como un producto tecnológico, una distribución Software Libre desarrollada en estándares abiertos, en cumplimiento con el Decreto Presidencial N° 3.390 firmado por el Presidente Hugo Chávez el 23 de diciembre de 2004 y su objetivo inicial era facilitar la migración a Software Libre en las estaciones de trabajo de las instituciones, órganos y entes de la Administración Pública (AP) venezolana.
El tiempo y su dinámica han convertido a Canaima en mucho más que un producto tecnológico, actualmente lo concebimos como un Proyecto Socio-Tecnológico que pretende generar instrumentos, mecanismos, herramientas, procesos, tanto tecnológicos como sociales y políticos que logren colocar a la tecnología al servicio de la sociedad; de ahí su definición socio-tecnológica. Esta concepción ha dado nacimiento a proyectos tan importantes como Canaima Educativo, desarrollado también desde el Gobierno Bolivariano, y otros no menos importantes como Canaima Comunal, Canaima Universitario, Canaima Colibrí y Canaima Forense, desarrollados éstos por comunidades organizadas.
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Las nuevas formas de leer y escribir en la Web |
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Escrito por Alfredo Dillon
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Jueves, 16 de Mayo de 2013 10:11 |
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En una mesa redonda en la Feria del Libro, Beatriz Busaniche, Eduardo Abel Giménez y Fabio Tarasow debatieron sobre las nuevas posibilidades que ofrece Internet para la creación y la circulación de la palabra.
Escribir, en la era digital, ya no es solo usar las palabras y los signos de puntuación: escribir es también copiar, pegar y re-escribir; generar imágenes, producir videos, registrar audios que interactúen con esas palabras… Escribir en Internet se vuelve un proceso multimedia, y resulta cada vez más una tarea colaborativa: los “textos” no son el producto del esfuerzo de un único autor. En torno de estas y otras ideas giró el debate que protagonizaron Beatriz Busaniche, Eduardo Abel Giménez y Fabio Tarasow en la mesa redonda “Leer, escribir y compartir en el mundo digital”, que formó parte de las actividades educativas de la Feria del Libro.
Eduardo Abel Giménez es escritor y codirector de la revista Imaginaria, una publicación online sobre literatura infantil y juvenil que se edita desde 1999. En su exposición, Giménez repasó los 14 años que transcurrieron desde aquel primer número de Imaginaria, cuando la conexión a Internet era telefónica y recién estaba surgiendo Napster, una aplicación para compartir música en formato MP3 que terminaría cerrando en 2001 luego de un juicio millonario. “Muchas cosas cambiaron desde entonces –señaló Giménez–; sin embargo, 14 años después, todavía son muy pocos los libros infantiles y juveniles que están digitalizados”.
Aunque las pantallas han mejorado para hacer de la lectura digital una experiencia más placentera –ya no son luminosas, no cansan la vista, etcétera–, el escritor afirmó: “Nos resistimos a abandonar el libro. La industria editorial cambió mucho menos que otras, como la discográfica o la cinematográfica. Sin embargo, por los costos de impresión y de distribución, el libro se está volviendo cada vez más un objeto de lujo. En su momento, Gutenberg no logró libros más bonitos, sino más accesibles. Ese es hoy el rol del libro digital”. Como en los años de aquel orfebre alemán que inventó la imprenta, las tecnologías digitales parecen presentar una oportunidad histórica: “Que todas las personas accedan a todas las obras, a bajo costo”, sostuvo Giménez.
Sobre esta promesa de que el acceso se masifique, Fabio Tarasow (coordinador del Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías de FLACSO) advirtió que “las redes no son espacios democráticos ni democratizadores per se”: ese potencial depende del uso que las personas hagan de las herramientas. Por eso, según Tarasow es prioritario pensar la construcción de una “ciudadanía digital” desde los ámbitos educativos, para que los jóvenes puedan hacer un uso crítico de las tecnologías.
Para el especialista de FLACSO, “escribir en el mundo digital significa utilizar una batería de lenguajes y recursos. Escribir es graficar, publicar, remixar, contar, difundir, transformar, seleccionar, archivar, clasificar…”. Ahora bien, el uso de múltiples plataformas exige desarrollar criterios propios para la selección de aplicaciones: “Tengo que evaluar, por ejemplo, si es una aplicación abierta o cerrada. ¿Voy a poder ’sacar’ lo que produzca, voy a poder mostrarlo en otros programas o dispositivos? ¿Voy a poder compartirlo, o me voy a quedar ‘atorado’ ahí? ¿Quién va a ser el propietario de lo que yo produje?”. Estas son, según Tarasow, algunas de las preguntas que debería hacerse un usuario que “escribe” en Internet.
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Colonialismo interno y autonomías |
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Escrito por Raúl Romero
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Jueves, 16 de Mayo de 2013 09:54 |
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Durante la primera mitad del siglo XX, los trabajos sobre el colonialismo cobraron cierta notoriedad en las ciencias sociales, lo anterior debido a las luchas por la independencia que emprendieron los pueblos de las antiguas colonias en la misma época. Jean-Paul Sartre define esta etapa como el momento en el que “el Tercer Mundo se descubre y se expresa a través de esa voz. Ya se sabe que no es homogéneo y que todavía se encuentran dentro de ese mundo pueblos sometidos, otros que han adquirido una falsa independencia, algunos que luchan por conquistar su soberanía y otros más, por último, que aunque han ganado la libertad plena viven bajo la amenaza de una agresión imperialista” 1 .
Como fenómeno concreto, el concepto de colonialismo hace referencia a la relación de dominación y explotación en la que unos países –generalmente potencias económicas y militares-, someten a otros países y se apropian de su territorio. Los primeros son conocidos como metrópolis , mientras que a los segundos se les ha nombrado colonias o protectorados .
El colonialismo como proceso histórico encuentra dos grandes momentos: 1) la colonización de América, con la cual se vieron beneficiados principalmente España, Portugal, Gran Bretaña y Francia, y 2) la colonización, durante los siglos XVIII, XIX y parte del XX, de algunas regiones de África, Asia y Oceanía, por parte de Gran Bretaña, Francia, Alemania, Portugal, Bélgica e Italia. Es fundamental señalar que esta segunda ola colonizadora cuenta con un nuevo ingrediente producto de la revolución industrial: el capitalismo como sistema político y económico dominante .
En un ejercicio por definir algunas características del colonialismo, podríamos decir que:
Como categoría de análisis sólo es posible debido a las luchas de los pueblos por su conformación como Estados-nación independientes.
Describe relaciones de explotación y dominación de corte internacional , es decir, de un Estado-nación sobre otro u otros pueblos.
Adquiere su forma de ideología y se materializa como política sistemática , es decir, como política recurrente, ordenada y metódica
Tiene desde sus orígenes fines fundamentalmente políticos y económicos , por lo que implica un problema estructural y no sólo racial o cultural .
Se emprende bajo el falso mito de llevar civilización y progreso, se complementa perfectamente con las estructuras pre-capitalistas pues las metrópolis monopolizan la explotación de los recursos naturales de las colonias, obtiene de los colonizados un ejército de reserva de mano de obra barata , construye nuevas rutas para la importación de materias primas y la exportación de sus productos , al mismo tiempo que aseguran ingresos fiscales , por mencionar algunos elementos.
Ahora bien, el desarrollo de nuevos mercados , la acumulación de capital y la formación de monopolios durante el colonialismo potenció el desarrolló del capitalismo , a tal grado que, según V. I. Lenin, el capitalismo encontró una de sus formas más organizadas: el imperialismo , el cual se caracteriza por:
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Escrito por Santiago Alba Rico
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Miércoles, 15 de Mayo de 2013 12:15 |
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Hay algo tan formidablemente mágico, tan escandalosamente libre, en el hecho de poder vincular mediante el lenguaje dos criaturas distantes que la metáfora, y su hermana la comparación, han sido siempre el campo abonado de todas las audacias (“espadas como labios”) y de todas las manipulaciones (“judíos como insectos”). Su eficacia creativa se basa, en todo caso, en el carácter “incuestionable” de uno de los términos -el llamado “vehículo”-, cuya realidad fuerte absorbe el término subjetivo de la comparación. Nunca el alma o los dientes de mi amada serán tan blancos como la nieve, pero si la nieve “blanquea” su belleza es porque todos aceptamos la blancura de la nieve como objetiva, indudable, fundacional. Es la nieve, por así decirlo, la que vuelve blancas las cosas blancas. Y es por eso que las metáforas suelen tener por lo general una de sus raíces en la naturaleza: la nieve, el cielo, las perlas, el mar, los insectos. O lo que es lo mismo: en elementos sobre los cuales todos estamos de acuerdo.
El peligro -para el periodismo y la política- estriba en que toda metáfora naturaliza uno de los términos, genera la ilusión de que lo sabemos todo acerca de la mitad dura de la comparación. Lo más terrible quizás de la frase de Cospedal (“los escraches son puro nazismo”) no es que identifique el acoso ejercido por las víctimas -pues las víctimas también pueden acosar sin dejar de serlo- con los verdugos de los judíos; lo más terrible es que petrifica el nazismo más allá de toda investigación o de todo aprendizaje.
Leyendo esta declaración -o el artículo, en dirección inversa, del gran historiador Josep Fontana- uno se pregunta con qué se comparaba al nazismo rampante en 1933 o en 1935 o en 1939. Como el nazismo no era aún “nazismo” sino una opción ideológica legítima y popular, los que percibían sus amenazas recurrían, por ejemplo, al imperio romano o al colonialismo racista europeo. Así lo hizo la mística y militante Simone Weil desde muy pronto sin que nadie, ni en Alemania ni en Francia, le hiciera mucho caso. Es verdad que ni el imperio romano ni la empresa colonial eran “vehículos” duros naturalizados en la unanimidad de los ciudadanos; de hecho, el fascismo italiano reclamaba con orgullo la herencia de Roma e incluso sectores comunistas condescendían con el colonialismo. De ahí que la comparación de Simone Weil no fuera una “metáfora” sino una “investigación” que cuestionaba, mientras los ponía en relación, los dos términos así aproximados. Quizás por eso no logró alertar a nadie: porque ni el imperio romano ni el colonialismo amedrentaban o escandalizaban a los europeos; pero quizás por eso en los textos de Weil aprendemos mucho, al mismo tiempo, acerca del imperialismo romano y del totalitarismo del III Reich.
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Escrito por Moisés Sánchez Limón
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Miércoles, 15 de Mayo de 2013 12:05 |
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En política no es casual el cobro de facturas ni los ajustes de cuentas en tribuna o mediante el entorpecimiento de iniciativas de reformas constitucionales o de leyes secundarias. Es una sui generis práctica de la Ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente.
Vaya, en todo caso, se reduce al simplista procedimiento coloquial de “el que se ríe se lleva”. No, no hay casualidades y nadie debe asombrarse en la elemental fórmula de que toda causa tiene un efecto.
Quizá por eso Gustavo Enrique Madero, presidente nacional del PAN, tomó con filosofía básica la revelación de que César Nava Vázquez fue demandado en una Corte de Estados Unidos por Petróleos Mexicanos, bajo el cargo de “conspiración criminal”, es decir, fraude en contra de la paraestatal.
Junto con Nava Vázquez la demanda se fincó contra las empresas Siemens y SK Engineering, propiedad de Jaime Camil y Luis Enrique Bouchot, quien fuera director jurídico de Pemex. Para ser algo fabricado, como presume Madero, hay elementos de peso que llaman la atención en el entorno de este trío de cómplices.
Pero el tema es Nava. Un michoacano que muy joven se hizo millonario sin conocerse el antecedente de su fortuna, porque incluso cuando presentó su declaración patrimonial como jefe de la Oficina de la Presidencia, en mayo de 2008, reveló propiedades con valor menor al costo del departamento que le regaló a su segunda esposa, Patylú, en Polanco; muy por debajo de su salario anual que ascendía a dos millones 383 mil pesos.
Será que como diputado federal en la LVIII Legislatura, dirigente nacional del PAN, asesor jurídico de la Secretaría de Energía (con Felipe Calderón como secretario), y luego director jurídico de Pemex, ganó tanta lana como para darse el pequeño lujo de regalarle a su prometida un departamentazo con valor superior a los siete millones de pesos; la primera versión lo tasó en más de 15 millones de pesos.
Paráfrasis del filósofo Felipe, “haiga sido como haiga sido”, lo cierto es que no cualquier empleo deja a un político en ascenso la posibilidad de darse esos lujos. Para pagar el depar debió haber destinado mínimo tres años de su salario íntegro. ¿Le creemos?
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